¿Qué son los trastornos psicosomáticos?

Nuestra mente y nuestro cuerpo se encuentran ligados. Lo que pasa en nuestra mente repercute en nuestro cuerpo y viceversa.

La conexión entre lo que pensamos, nuestras emociones y nuestro funcionamiento físico es un hecho. Así, cuando enferma el cuerpo, se van a producir una serie de reacciones en nuestros procesos mentales del individuo para adaptarse a esa nueva situación. Y viceversa, los estilos de pensamiento, la forma de comportarnos ante los demás y nuestras emociones producen cambios en nuestro estado físico.

Esto lo podemos ver, por ejemplo, en los niños pequeños, porque por sus limitaciones en el lenguaje aun no puede expresar sus estados de ánimo; sin embargo, a través de síntomas físicos, nos expresan su malestar: cólico abdominal, espasmo del sollozo, dolor de cabeza, crisis de asma.

En los adultos, de igual forma, pueden afectarse todos los aparatos o sistemas orgánicos cuando los estados psicológicos, el estrés y la ansiedad son difíciles de procesar y de expresar.

Manifestaciones clínicas

Los médicos consideran enfermedades psicosomáticas desde las afecciones alérgicas de la piel, algunas gripes o las jaquecas, el asma bronquial, la úlcera gástrica, la gastritis, la colitis ulcerosa, el síndrome de colon irritable, la hipertensión arterial, la neurodermatitis, la artritis reumatoide, el síndrome de fatiga crónica, el síndrome de Kearns-Sayre, el síndrome de Klippel-Feil, la tirotoxicosis, la fibromialgia, el infarto de miocardio, la enfermedad de Crohn, la urticaria, el lupus eritematoso sistémico, la alopecia, la fiebre del heno, algunas enfermedades coronarias, algunas enfermedades atópicas, dermatitis, algunos tipos de diabetes, algunos tipos de cáncer, la púrpura trombocitopénica idiopática, la blefaritis, algún hipertiroidismo, algún hipotiroidismo, los eczemas o la psoriasis, todos ellos pueden ser mensajes silenciosos del cuerpo.

Algunos de los trastornos psicosomáticos más frecuentes, que en algunos casos, como ya se expuso anteriormente, son enfermedades orgánicas bien definidas, pero que se ven afectadas (en su inicio, evolución o intensidad) por factores psicológicos.

Asma bronquial

El espasmo o cierre de los bronquios en respuesta a diferentes estímulos (infecciones, polvo, ejercicio) origina los síntomas de la enfermedad (tos, dificultad respiratoria y sibilancias o “pitos”). El estrés en general y ciertos estados emocionales pueden desencadenar crisis de asma sin que haya ningún origen medico que lo explique.

Colon irritable

Caracterizado por una alteración funcional del intestino (es decir, que el intestino es morfológicamente normal, no hay inflamación, ni pólipos) consistente en cambios del hábito intestinal (diarrea, estreñimiento) y dolor abdominal. Aunque es de naturaleza “benigna” puede ocasionar muchas molestias y aumentar en periodos de mucho estrés y ansiedad.

Lumbalgia

El dolor de espalda a nivel lumbar es una de las principales causas de baja laboral en nuestro medio. Muchos de estos dolores no tienen ninguna alteración ósea o muscular que los justifique, y se piensa que las emociones afectan al sistema de irrigación sanguínea muscular y produciéndose así el dolor. La fibromialgia es una forma concreta de estos dolores crónicos, de tejidos blandos, y se caracteriza por zonas puntuales que desencadenan intenso dolor a la palpación, llamadas zonas “gatillo”.

Cefalea tensional

Se trata del dolor de cabeza más frecuente en la población general, y se relaciona con la contracción mantenida de los músculos de la cabeza y el cuello. Suele aparece en la nuca y se puede extender a toda la cabeza. Típicamente empeora a lo largo del día. También empeora ante la tensión, el estrés y estados emocionales graves.

Infertilidad psicógena

Algunas mujeres no consiguen quedarse embarazadas a pesar de no existir motivos orgánicos que lo justifiquen. A veces la excesiva preocupación por la maternidad afecta al sistema nervioso que regula la función hormonal y éste a su vez produce amenorrea (ausencia de menstruación) o hemorragias. La frecuencia de este trastorno no se conoce exactamente, oscilando según las fuentes entre el 0,1 y el 28%.

 Eczema

Consiste en la formación en la piel de vesículas y costras, con gran picor. Hay muchos tipos diferentes, siendo algunos de ellos más influenciables por el estrés que otros. Unos ejemplos son la dermatitis, la psoriasis, etc.

¿Cómo tratar los trastornos psicosomáticos?

Si los síntomas se mantienen en  el tiempo y limitan la vida socio-laboral o familiar del paciente, o impiden su desarrollo personal, se habla de trastorno.

Dado que son los factores psicológicos los que originan y/o modifican estas enfermedades, el enfoque terapéutico va a ser la psicoterapia.

Nuestro enfoque la escucha activa, ir al origen del malestar emocional, conseguir que los pacientes hablen de situaciones y problemas y sean escuchados.

Los fármacos y medicamentos no ayudan en estos trastornos ya que tienen muchos efectos secundarios y también un alto potencial adictivo.

Sin medicamentos, sin efectos secundarios, sin ejercicios ni deberes en casa. Mediante la reflexión y el autoconocimiento, la escucha activa y la orientación del paciente para que encuentre por si mismo las soluciones a su malestar.

¿Qué es el estrés?

Aunque en ocasiones ansiedad y estrés se usan como sinónimos, son síntomas con orígenes diferentes. La ansiedad es una alerta ante una amenaza o peligro y normalmente es algo interno, mientras el estrés es una respuesta al cambio y normalmente es debido a algo externo.

El estrés normal es una respuesta fisiológica y psicológica ante cambios o situaciones del exterior. Si esta respuesta se prolonga en el tiempo o ocurre muy a menudo, se conoce como estrés agudo. En el estrés agudo la respuesta fisiológica y psicológica es intensa y a corto plazo desaparece, pero ya ha causado daños psicológicos y corporales y nos ha dejado agotados.

Otro tipo de estrés es el estrés crónico, esto quiere decir que aunque el estimulo estresante desaparezca, la respuesta no desaparece, el cuerpo mantiene su situación alarmante.
Muchas veces nos damos cuenta que sufrimos estrés crónico por afecciones en cuerpo y en nuestra salud.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Algunos de los síntomas de estrés pueden ser:

Síntomas psicológicos:

  • Miedo
  • Rumiaciones o pensamientos rumiantes
  • Confusión
  • Ansiedad
  • Depresión

Síntomas conductuales:

  • Llanto
  • Bruxismo (apretar la mandíbula)
  • Tics
  • Aumento o exceso de consumo de alcohol o drogas
  • Aumento en la ingesta de alimentos o comer por ansiedad
  • Trato brusco o borde a los demás

Síntomas físicos:

  • Dolores de cabeza
  • Tensión muscular
  • Cansancio
  • Insomnio o problemas de sueño
  • Molestias o dolores de estomago
  • Problemas en la piel como eczema, dermatitis, etc.
  • Problemas sexuales
¿Cuáles son las causas del estrés?

Hay muchas causas de estrés. Puede provocarse por una sola causa o la acumulación de varias de ellas, a continuación denominamos algunas:

  • Verse sobrepasado por tareas diarias
  • Mudanza o cambio de residencia
  • Cambio a una escuela nueva
  • Relaciones sociales y familiares
  • Enfermedades propias y de personas cercanas
  • Insomnio
  • Preocupaciones
  • Obsesiones
  • Muerte de personas cercanas
  • Divorcio
  • Separación
  • Matrimonio
  • Desempleo y paro
  • Jubilación
  • Problemas sexuales
  • Cambios importantes en las condiciones de vida
  • Cambios importantes a nivel económico
  • Cambios importantes en el trabajo
  • Cambio de empleo
  • Problemas con el jefe
  • Cambio en el horario o condiciones de trabajo
  • Aumento de responsabilidades familiares o laborales
  • Cambios importantes de la pareja
  • Llegada de nuevos miembros a la familia
  • Embarazo
  • Maternidad y paternidad
  • Problemas de los hijos
  • Hipotecas o préstamos
  • Cambios en los hábitos como sueño o alimentación
  • Vacaciones
  • Navidades
¿Cómo tratar el estrés?

Lo más importante es que en cuanto detectemos que el estrés nos supera, que se vuelve crónico o agudo, pidamos ayuda a un psicólogo. El estrés da pequeños avisos, alarmas, que si no les hacemos caso pueden tener consecuencias en nuestro cuerpo y en nuestras relaciones.

Nuestro enfoque se basar en localizar las fuentes de estrés y proporcionar herramientas para transformarlo en positivo y para aprender a gestionarlo mejor. También encontrar la fuerza, las estrategias y herramientas para hacer los cambios necesarios para tener un mínimo de estrés.